Inteligencia artificial ¿Solución u obsesión?
Hoy vemos empresas utilizando inteligencia artificial para manejar datos, revisar tendencias, detectar patrones, supervisar estados financieros, gestionar procesos e incluso tomar decisiones importantes. Esto va desde revisar la cotización de un proveedor hasta analizar propuestas comerciales o automatizar procesos internos.
Y es una realidad: la inteligencia artificial vino a cambiar muchas cosas y, bien utilizada, puede mejorar y agilizar múltiples procesos dentro de las empresas. Sin embargo, también existe un problema importante. Muchas organizaciones están comenzando a implementar inteligencia artificial en distintas áreas sin un plan bien definido que permita integrarla de forma ordenada dentro de sus procesos.
Muchos directores generales están adoptando estas tecnologías con el miedo de no quedarse atrás frente a sus competidores. Y hacer las cosas desde el miedo nunca es bueno, porque generalmente lo único que provoca es tomar decisiones apresuradas, implementar cambios sin una correcta planeación y terminar tropezando con errores que afectan la operación de la empresa.
El verdadero problema no está en la inteligencia artificial
Existe un problema mucho más profundo, y es que en la mayoría de las organizaciones los procesos internos todavía no están bien afinados.
Los sistemas de gestión tradicionales de la empresa, es decir, el conocimiento operativo, la ejecución humana, la organización interna y la operación sin inteligencia artificial, en muchos casos siguen presentando fallas importantes. Existen áreas mal estructuradas, procesos sin definir, errores operativos, desorganización y múltiples detalles que todavía necesitan corregirse.
Y eso no puede ser suplido por inteligencia artificial.
Muchas empresas están intentando utilizar la IA para resolver problemas que en realidad pertenecen a una mala operación, a una falta de organización o incluso a una estrategia empresarial mal ejecutada.
La inteligencia artificial no hace magia
La inteligencia artificial debe entenderse como una herramienta para agilizar procesos. Punto.
No necesariamente te convertirá en una mejor empresa. No hará automáticamente que tu producto sea mejor. No elevará por sí sola la calidad de tu servicio ni corregirá procesos mal ejecutados.
Lo que sí hará es permitirte ejecutar más rápido lo que actualmente ya haces.
Si revisas estados financieros, podrás analizarlos con mayor rapidez. Si buscas discrepancias en gastos, podrás detectarlas más fácilmente. Si necesitas encontrar patrones o correlaciones dentro de informes operativos, podrás identificarlos de una forma mucho más eficiente.
En marketing y publicidad sucede exactamente lo mismo. La inteligencia artificial puede ayudarte a detectar campañas exitosas, analizar grandes volúmenes de datos y encontrar correlaciones o información relevante con mucha mayor velocidad.
Pero eso no significa que automáticamente vaya a mejorar la gestión de la empresa.
La operación sigue siendo lo más importante
La inteligencia artificial no puede mejorar el servicio al cliente de una empresa que internamente está desorganizada.
Puede agilizar la velocidad de respuesta de un chatbot, pero si el área logística está mal desarrollada, el producto seguirá llegando tarde. Si el departamento operativo es ineficiente, los errores continuarán existiendo. Si la agenda de trabajo es un caos, de nada sirve tener un sistema rápido para programar reuniones, porque la desorganización seguirá estando presente.
Primero deben pulirse las partes finas de la operación. Todos los aspectos tácticos dentro de la empresa deben estar correctamente aceitados en lo análogo para entonces sí poder sacarle verdadero provecho a la inteligencia artificial.
No podemos dejar de lado esos detalles fundamentales, porque al final de cuentas el factor humano seguirá siendo el elemento más importante dentro del 99.9% de las empresas.
El miedo está provocando decisiones apresuradas
Hoy existe una especie de ansiedad colectiva dentro del mundo empresarial. Muchos directores generales sienten que, si no implementan inteligencia artificial de inmediato, automáticamente perderán la carrera frente a otras empresas de su mismo giro.
Y eso es un grave error.
Muchas decisiones se están tomando desde el miedo. Las redes sociales están saturadas de contenido extremista donde supuestos expertos aseguran que todo cambiará radicalmente en dos años o que las empresas que no adopten inteligencia artificial desaparecerán.
La realidad es muy distinta.
La tecnología siempre entra de forma gradual
Cuando una nueva tecnología llega al mercado, primero atraviesa un proceso gradual de adopción. La tecnología se populariza, las personas comienzan a utilizarla, se cometen errores, se entienden sus alcances reales y poco a poco termina integrándose correctamente dentro de las operaciones.
Por amor de Dios, conozco personas que por miedo o desconfianza jamás habían comprado algo en línea y fue hasta la pandemia cuando comenzaron a comprar por Mercado Libre y Amazon. Hoy compran mucho más que yo.
La tecnología es como la humedad: tarde o temprano termina penetrando. Es un proceso lento, gradual y progresivo.
Es impresionante la cantidad de vendehumos y personas extremistas que actualmente buscan únicamente generar views y likes afirmando que en dos o tres años todo será completamente diferente. Y eso simplemente no es real.
Desde luego que existirán cambios importantes. Habrá trabajos que evolucionarán y otros que desaparecerán con el tiempo debido a la inteligencia artificial. Pero eso no significa que ocurrirá de golpe.
La transformación será gradual, como ha sucedido históricamente con prácticamente todo.
Lo verdaderamente importante
Debemos conocer la inteligencia artificial, estudiarla, aprender a utilizarla y comprender qué herramientas realmente aportan valor a nuestra empresa o a nuestro trabajo.
La inteligencia artificial puede ayudarnos significativamente a ahorrar tiempo, agilizar tareas y potencializar tanto nuestras capacidades como las de la empresa. Sin embargo, al final del día, la inteligencia artificial no opera sola.
Nosotros, como usuarios, debemos entender perfectamente lo que estamos haciendo para poder supervisarla adecuadamente, guiarla correctamente, interpretar sus resultados e iterar constantemente sobre ellos para verdaderamente obtener el máximo provecho de esta tecnología.
La inteligencia artificial debe adoptarse con criterio
La adopción de la inteligencia artificial debe hacerse de forma mesurada. No lentamente, pero sí con inteligencia, estrategia y sentido táctico.
Las empresas deben ir realizando ajustes graduales dentro de ciertas áreas de la organización, asimilando poco a poco estas tecnologías para que verdaderamente potencien la operación y no se conviertan en un problema adicional.
De hecho, ya existen casos reales donde sistemas de inteligencia artificial eliminaron infraestructura, borraron bases de datos completas o incluso provocaron fugas de información sensible por una mala supervisión humana y una deficiente gestión operativa.
Porque cuando una empresa automatiza procesos críticos sin supervisión, sin estrategia y sin una operación sólida detrás, el riesgo de cometer errores graves aumenta considerablemente.
Y precisamente ahí es donde muchas empresas están fallando actualmente.
